Definición
Reconocer una realidad sin pretender que es deseable o una renuncia a la acción.
Aceptar es reconocer que una realidad está presente, incluso cuando es desagradable o injusta, y evitar dedicar toda su energía a negar lo que ya existe, y abrir un espacio de elección, adaptación o acción, sin imponer la resignación.
Se mantendrá
- Claramente nombre lo que está presente
- Distinguir aceptación y aprobación
- Identificar lo que queda editable
- Acción sin combatir los hechos ya establecidos
Origen del término y contexto
La palabra viene del latín aceptare, "recibir, acoger". En psicología y en varias tradiciones contemplativas, se refiere a una relación menos conflictiva con la experiencia presente.
¿Por qué es importante?
El rechazo mental de una realidad ya allí a veces añade un segundo sufrimiento. La aceptación puede liberar energía para la acción, sin convertir la injusticia en fatalidad.
- Reducir la lucha interna innecesaria
- Ayudar a regular ciertas emociones
- Apoyar la adaptación a una situación
- Energía libre para una acción elegida
¿Cómo puedo practicarlo?
- Nombre los hechos sin dramatizar
- Acogiendo las emociones presentes
- Identificar lo que aún depende de ti mismo
- Actuando cuando exista un margen
Ideas preconcebidas y precauciones
- La aceptación no está aprobada.
- Aceptar no es rendirse.
- La aceptación no prohíbe la ira o la acción.
Perspectivas de distintas tradiciones
- Budismo: observación de la impermanencia.
- Estoicismo: distinguir lo que depende de nosotros.
- Terapias de ACT: apertura a la experiencia y compromiso con la acción.
Para ir más lejos
- La trampa de la felicidad: Russ Harris
- Manual — Epistete